domingo, 31 de enero de 2021
COVID: ¿De Dónde Saliste Tú?
lunes, 7 de diciembre de 2020
CERRANDO LAS PUERTAS DEL MORICHAL...
Por: Iraida Villasmil
Hubo una vez una casa grande, hermosa y maracucha,
donde
todos en gran parte crecimos ahí...
Para los que no tuvieron la dicha de conocerla, déjeme contarles esta historia de una casa
que fue en una época de la vieja y bonita Maracaibo, como un pequeño Camelot
versión Zuliano, donde el que llegara
experimentaba sólo de entrada el placer de saborear, pues no faltaba nunca en la despensa del
comedor, la rica torta de capitas de
chocolate de mi abuela y los más divinos dulces maracuchos de todo tipo.
Esa entrada al Morichal, después de pasar el pasillo, la
presidía la mesa que no era redonda como en Camelot, pero era el lugar preferido de todos y junto
a esa mesa, la nevera más abierta y revisada de la ciudad, pues era de paso
obligado y abrirla era un privilegio seguro de deleites. Todo el que entraba a ese
pequeño Camelot cumplía ese ritual casi de Caballero Medieval.
Ahí viví todo tipo de aventuras con mis inolvidables y
adorados primos. Luis Roberto y yo fuimos en una época, los más consentidos y privilegiados en esa bella
era del Patriarcado de Papá CheChé, mi imponente abuelo.
En esa casa grande, hermosa y llena de mil eventos crecí
y de ahí salí al altar vestida de
novia...
Hoy con la partida de mi Tia Yuri, ha sido como un
revuelo en mi alma y en mis recuerdos; todo lo que mi vida y la vida de muchos
significó haber crecido o vivido "El
Morichal".
Curiosamente tengo plasmado en mi recuerdo, el día que Tia Yuri llegaba con Martín en
brazos del hospital. Yo sentada en esa mesa, sencillamente la contemplaba como
una reina subir las escaleras al bello cuarto de príncipe que aguardaba la
llegada del nuevo consentido.
Con ella se vá la última tía de esa casa grande
familiar; los últimos gritos de regaños,
las últimas risas y llantos también ahí compartidos.
Ella y su particular estilo de vida le vino a poner a ese Camelot un brillo muy
personal que nos enseñó a vivir entre la moda, las joyas y los más increíbles
tacones y sueños. Una época de mi vida está marcada por todo lo hermoso que ese
closet de tía Yurani tenía; ¡¡¡Les juro que era toda una fasinación!!! Para mí
era prácticamente visitar la mejor tienda de Nueva York. Con eso me bastaba
para estar al día, "in" pues!
Y ni que hablar de su Mercedes plateado que lucíamos
Carlos Rafael y yo por toda la ciudad cuando él venía de Caracas, y el
privilegio de ser el hijo de manita le permitía apoderarse de la llave de tan preciada joya en ruedas...¡Sí! Mi Tía Yuri marcó una clara época de ese
Camelot Zuliano.
Ella hoy ya parte como tantos se nos han ido de esa
maravillosa casa, solo que con su partida se cierra la puerta de una era que
sin duda marcó la vida de todos los que moramos en ella. Fue sin duda Nuestro Castillo Familiar, pues
se adiciona también el cariño inigualable y siempre familiar de todos los que sirvieron
ahí y ponían en movimiento la vida imparable de un sin fin de comidas,
almuerzos y visitas de tantos en la rutina diaria de ésa, la vieja y bella
época de Maracaibo, pues mamita, tío Enrique y tía Yurani siguieron en sus
mejores momentos siendo ese fabuloso imán para tantos que les encantaba llegar a
esa vigorosa casa grande.
El Morichal y San Juaquín, la casa de Mamamía, fueron la
más increíble prolongación de una vida familiar única, peculiar y muy feliz a pesar de tantas cosas.
No hay nadie en Maracaibo de esa época que no evoque con cariñoso y añorado
recuerdo el placer de haber estado y conocido esos pequeños Camelots Zulianos.
Hoy confieso una profunda tristeza, pues en mi imaginario
la he vuelto a recorrer y saborear cada rincón, cada cuarto, cada jardín.
Hoy volví a entrar con mis hermanas a ese closet de mil
fantasías de Tía Yuri que alimentó mi juventud. Volví a entrar a la sala grande azul rey y
moderna de donde sonaba con potencia lo último de Julio Iglesias y Barry
White, favoritos de mi Tío Enrique. Entré
a la cocina de Marcelina a buscar el molde de la torta de capita para irme al
cuarto con Luz María a donde vi batir a mamita tantas veces sus tortas, solo
que por estar cerca la Navidad le pedí que esta vez batiera el Ponche Crema que me enseñó hacer y
es del gusto de tantos en esa bella época del año.
Así seguí volando con mi imaginación a millón, en las horas finales de mi Tía
Yurí.
Volví a oír las risas y gritos de todos mis primos que
llegaban, sentí hasta la voz inconfundible
y muy caraqueña de la tía Eva, me pareció ver también a Blanca, mi prima,
que se fundía en un abrazo con mi tío Enrique. También me tropecé con mi
papá y tío Chicho escondidos de tío Alfredo comiéndose un dulce ... Disfruté de ver a María Auxiliadora jugando
con Tere mi hermana en el cuarto de atrás donde las acompañaba sonriente de
felicidad mi tía Betty. Por la puerta trasera de la cocina, empezaron a entrar los Bethancourt todos y en
tropel buscando a mamita, y así a medida que me iba despidiendo de mi tía Yuri
en su partida, más viva se volvían esas imágenes únicas, entrañables de mi vida
feliz y que son mi más preciado tesoro de recuerdos de lo que significó crecer
y vivir en "El Morichal".
Hoy muy tarde en la noche me vi con unas llaves, unas
lágrimas y una despedida tranquila, silenciosa, llena de Dios y en paz de la que fue
su última habitante...
Hoy con ella, ¡¡¡Cerraba
yo las puertas de mi Camelot!!!
sábado, 5 de diciembre de 2020
LA REVOLUCIÓN QUE MATÓ EL BOLÍVAR
Por Iraida Villasmil
Existió una vez un país cuya moneda llego a tener tal nivel de fortaleza que una era de ciudadanos fueron conocidos como los: "ta’barato"... forma urbana de un nuevo estilo de compras de venezolanos en el exterior.
Podríamos aseverar que fue el periodo de Oro de nuestra
moneda venezolana... Solo que nosotros dejamos de valorar ese poder
adquisitivo y esa realidad de vida que teníamos, la empezamos a cuestionar para
facilitar la construcción del camino a la anti-política y a una nueva forma de
caudillismo mesiánico que vendrían a acabar estilos políticos de elites
cogolleras y con ello, acabarían con los males, que según la mayoría, aquejaban
a nuestra nación.
Que equivocados estábamos y que cautos fuimos al pretender
creer que la Revolución Bolivariana inspirada por unos caudillos militares con
influencia ideológica cubana podría darnos mayor y mejor bienestar del que
teníamos. Premisa equivocada que hicieron muchos, sin alcanzar a entender
que revolución influenciada con ideología Castrista, mataría el aparato
productivo de un país y con ello la destrucción de la economía.
Cabe recordar que en el periodo de Caldera el barril de
petróleo llego a tocar el piso de los 8 dólares, pero nuestra moneda y nuestra economía
sobrevivió a tal embestida de la merma del recurso petrolero. Como entonces
explicar, que a pesar de que esta Revolución tuvo la era record de barril
de petróleo por encima de 100 dólares, hoy no valemos nada; la inflación nos
come el día a día y no hay ni siquiera estabilidad monetaria fiable.
La respuesta sigue siendo la misma, y es el Sistema
que monto esta Revolución y que no es otro distinto al que existe en nuestra
hermana isla cubana.
Acabaron el aparato productivo de todos los sectores del país,
saquearon las arcas públicas que tiene entre otras cosas, viviendo al nuevo
estilo Kardashian a la hija de Chávez en Nueva York, y acabaron con la
Industria Petrolera y su capacidad instalada.
¿Entonces?, salta a los ojos cual sería el resultado
final y que no sería otro al que actualmente tenemos y vivimos. ¡¡¡Una
experiencia devastadoramente aprendida!!! … pero que hoy por hoy me lleva en
predecir que tendremos que empezar a visualizar nuevas formas de asumir esta
destrucción monetaria del Bolívar, porque nadie quiere ni cree más en una
moneda cuyo poder adquisitivo está perdido y su confiabilidad destruida a tal
punto que hoy tienes un dólar que mañana te vale como tener dos o tres.
¡Es incuestionable que tal logro de destrucción monetaria
sólo es posible en esta Revolución que acabo matándolo!
jueves, 3 de diciembre de 2020
¡Se nos fue Martha!
viernes, 7 de agosto de 2020
Carta Abierta a Leocenis Garcia
Por Iraida Villasmil
Estimado Leocenis.
En estos días te escribí y al
ver que ya no respondes a mis mensajes, decidí llegar a ti de esta forma más
publica, y así estar segura que cumplí con este deber que nos ha llamado como
luchadores siempre.
He respetado tu decisión
perseverante con tu proyecto de ProCiudadanos y desde un principio hace años ya te manifesté
mi respeto ante tu determinación de abrirte un camino en esta lucha por nuestro
País.
Hoy esa lucha ya no nos une
con el mismo sentido ni en la misma dirección contra esta Tiranía, y denunciar
al mundo la dantesca situación económica, moral, política y judicial en que
este régimen nos ha sometido a tantos venezolanos. Mucho menos tú determinación
a denunciar la crisis humanitaria que vivimos por esta pandemia, y que en
nuestro caso nos ha ido peor como País por el deterioro de todo nuestro Sistema
de Salud, y de servicios públicos como agua potable y electricidad.
Mejor dicho, ante el robo
desalmado de esta Revolución Tiránica que nos quitó la patria y ahora la vida
de millones de venezolanos ante la indefensión en la que estamos con esta otra crisis,
la pandemia del Covid-19.
No pueden ni abonarnos en
nuestras cuentas ni los $3 que equivalen a un salario minimo de este
hambreador de Maduro, para palear
nuestra situación.
TODO SE LO LLEVARON Y
DESTRUYERON, y les importa poco llevarse ahora por delante hasta los cadáveres
si es necesario, con tal de ir a un fraudulento proceso electoral.
Y tú con tu partido ProCiudadanos
están siendo ProColaboracionistas en este momento dramático de nuestra vida Política-Humana
de tus conciudadanos y hermanos venezolanos.
Por eso te agradecería por
respeto a nuestros presos, exilados, emigrantes en fronteras, despedidos,
torturados, desempleados , perseguidos, enfermos, por nuestra fuerza productiva,
civiles, militares perseguido y nuestro muertos , que te abstengas de publicar noticias
como estas, donde tú bien sabes que no son ni los legítimos representante de
esos partidos, cuyas tarjetas fueron saqueadas del "erario democrático de participación
ciudadana...
Por Dios Leocenis!!!, lee de nuevo tu “gran noticia” y pregúntate como periodista donde te quedó la ética y donde te quedó el respeto al esfuerzo de partido que con la tradición del originario AD, símbolo de la vida y lucha histórica de este país, y el esfuerzo de una nueva generación que con tus mismos originarios sueños, fundaron sus partidos políticos. Pero sobre todo pregúntate a ti cuando te miras al espejo donde quedaron tus años de cárcel, tus batallas originarias contra este régimen y tu determinación personal para salir de esta tragedia. Hoy eres uno más de esos colaboracionistas que han sabido sacarle provecho a este proyecto de destrucción nacional, con mejor guiso para continuar en una palestra que hoy no te merece.
Tu hoy no eres candidato de
ProCiudadanos, sino de un proyecto que se llama ProMadurismo!!!